Todos aquellos que nos dedicamos o estamos, de alguna forma, relacionados con el ámbito de la traducción y la interpretación sabemos perfectamente que el objetivo de dicha disciplina es transmitir el mensaje original de la forma más apropiada, correcta y eficaz posible y, como consecuencia, a veces es necesario realizar algunos cambios para que el mensaje se entienda a la perfección.

No obstante, la traducción jurada se caracteriza por transmitir de forma fiel y literal el mensaje original, sea lo que sea. El traductor o intérprete jurado debe mantener el mensaje y el estilo del original, pero… ¿qué sucede si hay un error en el documento original? ¿Debe cambiarlo o debe plasmarlo exactamente igual?

La traducción jurada puede tener consecuencias legales, por lo tanto, no es posible modificar el documento original y la persona encargada de esto tiene que reflejarlo todo de forma idéntica. Cuando localizamos un error en el original, lo normal es señalizarlo añadiendo una nota del traductor o una nota a pie de página. Hay ciertos errores que no afectan gravemente al contenido y, por otra parte, algunos que no pueden pasar desapercibidos.

Si alguna vez nos encontramos en esta situación, no debemos arriesgarnos. En primer lugar, mantengamos la calma y localicemos el error, traduzcamos o interpretemos manteniendo el error y, si este es muy notable, indiquémoslo a pie de página. Todo tiene solución.

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